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Tarahumaras
“Y vi otro ángel volar en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno, para predicarlo a los moradores de la tierra, y a toda nación y TRIBU y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed a Dios y dadle gloria; porque la hora de su juicio ha venido; y adorad a Aquél que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de las aguas.” Apocalipsis 14:6-7
En la Sierra Tarahumara hay aproximadamente 7,000 comunidades alejadas y marginadas en las montañas las cuales tienen necesidades donde que principalmente tienen que ver con el desarrollo social y donde la salud, educación, alimentación, empleo, vivienda y justicia, son sus principales demandas. Lo primordial es lo relacionado a la alimentación, nutrición y salud. Los desafíos estriban en su misma historia de ser expulsados de sus tierras por los españoles donde perdieron sus riquezas, quedando marginados, el lenguaje y la poca alfabetización, los valores de una religión politeísta con mezclas cristianas, su ubicación en lo más intrincado de la compleja geografía serrana, sus tierras de cultivo donde casi todas son de temporal, lo cual si no llueve no hay producción de alimentos y pasan por hambre, sus enfermedades respiratorias por el frío, problemas de desnutrición y anemia por la escasez de alimento y enfermedades gastrointestinales por el agua. Todo lo anterior no nos puede dejar sentados sin hacer nada, y aunque humanamente se pueda hacer poco, con Dios todo es posible. Queremos ser para ellos un mensaje de salud y esperanza a través de la obra medica misionera. Nuestra cercanía a ellos en Sapareachi nos presenta un desafío de formación de misioneros en el área de la salud y esperanza para poder ser una luz y resplandecer en medio de tanta necesidad y con nuestro testimonio mostrarle al mundo que Dios es real y se manifiesta por medio de sus hijos.

Ubicación
La ubicación geográfica del lugar es dentro de la Sierra de Chihuahua dónde habitan las comunidades Tarahumaras quienes se llaman a sí mismos Ralámuli, que significa corredores a pie; proviene de las raíces: rara (pie) y muri (correr), denominación que se debe a su costumbre de correr. Ellos habitan la parte de la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua y el suroeste de Durango y Sonora. De los grupos originarios de la región es el más numeroso y habita un espacio más amplio que los demás, por lo que a su territorio también se le denomina sierra Tarahumara. Los primeros exploradores españoles se sorprendían por la capacidad de estos pobladores nativos de correr grandes distancias, superando los doscientos kilómetros. Esta capacidad les ganó notoriedad al participar en los juegos olímpicos de 1928, representando a México en el maratón y el cual actualmente ha puesta a los Ralámulis a la vista del mundo en competencias nacionales e internacionales de carreras de resistencia. Durante años desarrollaron una religión politeísta, pero en 1606 llegaron misioneros jesuitas que los evangelizaron. Ellos hablan la lengua indígena llamada “Ralámuli” y aunque muchos de ellos hablan español hay un desafío muy grande para compartir el evangelio ya que muchos de ellos no leen ni escriben ni siquiera su propia lengua nativa.

Población
Se estima que la población indígena en la Sierra de Chihuahua es de aproximadamente 120 mil personas, de las cuales el 90 por ciento son Tarahumaras o “Ralámuli”, el 8 son tepehuanos u “ódami”, el 1 son guarojíos o “makurawe” y el 1 restante pertenecen al pueblo pima u “o'oba”. En la Tarahumara existen 6,998 localidades (54% del total de comunidades de la entidad), que presentan una alta dispersión poblacional, ya que el 86% de esas localidades tienen menos de 50 habitantes y están ubicadas en lo más intrincado de la compleja geografía serrana. Esto, entre otros factores, hace más lenta la integración de las comunidades al desarrollo económico y social.

Estructura Social
En cada comunidad se nombra a una estructura de gobierno, encabezada por un gobernador o “Siríame”, quién es el responsable de conducir a buen destino a la comunidad. La unidad social básica es la familia nuclear formada por el padre, la madre y los hijos. La pareja recién casada va a vivir a casa de los padres de la mujer y en cuanto les es posible tener casa y tierra se establecen por separado. Los habitantes de las rancherías que pertenecen a un pueblo se reúnen los domingos y los días de fiesta.

Geografía y Fauna
La sierra Tarahumara está formada por elevadas montañas que alcanzan de 2,000 a 3,000 msnm y profundas barrancas. Es muy conocida por sus barrancas del cobre, un sistema de cañones cuatro veces más grande en extensión (60 mil km²) y casi dos veces mayor en profundidad que el Gran Cañón de Colorado en Arizona, en los Estados Unidos de América. Los 23 municipios que integran la región serrana abarcan una superficie de 75,910 km2, que representan el 30% de la superficie estatal; este territorio es equivalente al área que ocuparían juntas ocho entidades de país –Aguascalientes, Colima, Distrito Federal, Morelos, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo y el Estado de México. Con relación a la fauna encontramos el gato montés, el coyote, el lobo, el zorro, el zorrillo, la ardilla, el ratón, el topo, el águila, el zopilote, la codorniz, y el pavo salvaje. En peligro de extinción se encuentra el puma, el ocelote, el oso gris y el venado cola blanca.

Vivienda
Los Tarahumaras habitan en ranchos (fincas); su vivienda consiste en una casa-habitación, un granero y un corral de madera. Las casas se construyen con madera, adobe, cantera o piedra, dependiendo del material que haya en la región. Generalmente la vivienda consta de un solo cuarto, pero también las hay de dos o más. El mobiliario consiste en una estufa o calentón hecho de lámina, el metate, utensilios de cocina, una estructura de madera que sirve de cama y cobijas. La vivienda se utiliza para guarecerse del frío o la lluvia, pero es muy común que la gente duerma y cocine a la intemperie.

Sustento Económico
Con la llegada de los españoles, perdieron sus tierras y sus riquezas. Los ralámulis, al igual que otros grupos étnicos vivieron durante mucho tiempo de la agricultura, la caza y la recolección. Cultivaban maíz y frijol en pequeñas cantidades aprovechando los reducidos valles al margen de los arroyos. Después incorporaron el arado de madera con punta de acero, jalado por tracción animal. Para el uso y preservación de los recursos naturales, incluyen de forma eventual el abono y conservación de suelos; el trabajo con rotación de cultivos (maíz, fríjol, papa y calabaza); el establecimiento de huertos familiares con frutales, plantas y hierbas comestibles y medicinales. Las mujeres hacen ollas de barro, cajetes, platos, vasos, tazas y jarros; en algunos lugares también usan la palma y palmilla para tejer canastas de diversos tamaños. Los hombres fabrican violines, bolas, arcos y tambores, bateas, cucharas y tallan figuras con madera. Unos y otros tejen cobijas y fajas de lana con figuras geométricas.
Actualmente para los Tarahumaras la principal actividad para su subsistencia es el cultivo del maíz. Para ellos el trabajo agrícola no es sólo una actividad estrictamente económica, sino que involucra también a la organización y su religiosidad. Las tierras de cultivo se hallan dispersas en pequeñas mesetas y laderas, lo que influye en la dispersión de los asentamientos que se organizan en rancherías. La fragilidad del suelo sólo permite el trabajo agrícola con instrumentos manuales y de tracción animal. La cría y el cuidado del ganado es también una actividad importante. Para el Tarahumara la posesión de animales: vacas, caballos, cabras, borregos o gallinas, es un símbolo de riqueza. Complementan su economía con la venta de artesanías a turistas, el empleo asalariado en los aserraderos o centros de población más cercanos, así como la migración en busca de empleo a los estados de Sonora, Sinaloa y Durango.

Enfermedades
Las principales causas de mortalidad en la población indígena son: la tuberculosis, las infecciones gastrointestinales en verano e infecciones en vías respiratorias en el invierno; otra causa de mortalidad es la desnutrición, principalmente en niños menores de cinco años y mujeres en gestación. El principal problema de salud de los niños indígenas menores de 5 años es la desnutrición crónica, que se manifiesta por retraso en el crecimiento. Se estima que los niños desnutridos pierden entre 12 y 15% de su potencial intelectual, corren entre ocho y 12 veces mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas y son más propensos a padecer enfermedades crónico-degenerativas. Así mismo, la desnutrición es un factor importante en las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. El 40% de las mujeres indígenas tiene anemia, lo que aumenta la probabilidad de complicaciones durante el embarazo o de dar a luz a niños prematuros o con bajo peso al nacer. La situación nutricional y de salud de las mujeres aparece más deteriorada que la de otros estratos de las propias sociedades indígenas. Por lo general, en la distribución de los alimentos al interior de la familia se privilegia a los adultos varones por lo que las mujeres y los niños presentan el mayor grado de desnutrición.
