Misión

Fomentar una salud “completa” física, mental, social y espiritual a través de un centro misionero y educativo de estilo de vida saludable integral, con énfasis en la salud y educación emocional.

Visión

Mostrar el amor de Dios dando esperanza a los necesitados, aliviando el dolor físico y emocional, y colaborando en el cumplimiento de la misión de la IASD de preparar un pueblo en espíritu, alma y cuerpo para la segunda venida de Cristo y anunciar al mundo Su venida.

Nuestros Valores

Restauración: De la persona a la imagen de Dios Amor desinteresado: Mostrar el amor de Dios que no busca lo suyo en cada actividad del ministerio siendo una esperanza a los necesitados Servicio Abnegado: Servir con un espíritu de sacrifico y abnegación

Quienes Somos

En Sapareachi somos un ministerio familiar. El lugar tiene por su historia el nombre de “Sapareachi”, que significa en Ralámuli: Lugar del ejote. Estamos ubicados en el Norte de México en el Estado Grande de Chihuahua aproximadamente a una hora del pueblito mágico de Creel que es la puerta de entrada a la gran Sierra Tarahumara donde hay más de 7000 comunidades Ralámulis. Estamos rodeados de comunidades Tarahumaras a las cuales servimos llevando amor y esperanza. Gerardo Payán con el apoyo de su familia ha participado en seminarios y capacitaciones en GYC en Estados Unidos, Latinoamérica, Colombia entre otros. Además, ha capacitado en áreas de salud emocional ministerios de apoyo a la IASD en Colombia, y a participado como ponente y dando seminarios en convenciones de la OCI regionales e internacionales. También tuvo la oportunidad de apoyar programas de salud de la Unión Ucraniana, Unión del Salvador, Unión de Puerto Rico, Unión Colombiana del Sur, la Conferencia Adventista de Michigan, la Asociación Adventista Dominicana del Suroeste y la Asociación Adventista de Chihuahua. El anhelo de la familia Payán es seguir desarrollándose en el área de la salud emocional con los principios revelados por Dios y poder compartir y servir con estos conocimientos a la comunidad Tarahumara, IASD y a los ministerios de apoyo a la iglesia.

Nuestro Proyecto

Incluye el desarrollo de un centro de estilo de vida saludable emocional donde se pueda sanar, educar y predicar a través de programas de recuperación integral saludables con énfasis en la salud emocional, educar a los participantes y estudiantes en los principios de estilo de vida saludable, principios de salud emocional y los entrenamientos de Directo Al Corazón de “Como el Evangelio nos da Sanidad y Libertad”, el desarrollo del curso integral: “Misionero Evangelista en Salud Emocional”, diversos seminarios y capacitaciones a la comunidad e IASD y por el ultimo buscamos el desarrollo integral a través del ABC de la educación — la agricultura ecológica.

Nuestra Historia Familiar

Como familia Payán decidimos en el año 2010 aceptar el llamado de Dios de servirle y capacitarnos en el área médico-misionera. Dejándolo todo en los Estados Unidos por la fe emprendimos nuestro viaje a Venezuela a Fundación las Delicias (http://www.fundacionlasdelicias.org) donde por 5 años hasta finales del 2015 estuvimos sirviendo como preceptores del hogar de señoritas, como docentes en los cursos y seminarios educativos, como voluntarios en centros de estilo de vida saludable en el área integral y específicamente en el área de la salud emocional, aprendiendo de la agricultura ecológica y dirigiendo los cursos médicos-misioneros. Allí en el tiempo se logró desarrollar un curso piloto de salud emocional para capacitar los estudiantes y voluntarios y poder así servir a los necesitados en el área emocional a través de los principios de vida saludable emocional. Este curso se pudo implementar posteriormente a manera de clase o curso pequeño en otros países. A finales del año 2015, emigramos a Fundación las Delicias de Colombia donde continuamos sirviendo en el área misionera educativa y de salud. En el 2017 empezamos un ministerio con énfasis en la salud emocional llamado el Refugio, donde desarrollamos el curso: Educador en Estilo de Vida Saludable Emocional, donde preparamos misioneros para servir a personas con problemáticas emocionales y mentales con los principios de la obra medica misionera y estilo de vida saludable. Allí se desarrollaron programas de restauración y bienestar para personas afligidas en el centro de estilo de vida emocional. En febrero del 2020 después de 10 años como misioneros escuchamos el llamado de Dios: “Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, y yo estaré contigo” Génesis 31:3. Así que, con tristeza en nuestro corazón, pero a la vez también con la paz y la seguridad de la dirección de Dios en nuestras vidas y con el gozo que solo Él otorga, decidimos regresar a casa, a México a continuar con el propósito que Dios nos ha mostrado para nuestras vidas.

Historia de Sapareachi

Después de 10 años en Suramérica, justo a nuestra llegada a México llego la crisis mundial de la pandemia la cual no permitió el desarrollo del proyecto planeado por el cual veníamos inicialmente y estuvimos orando por algunos meses para que Dios nos mostrara su voluntad. Después de mucha oración y lucha con Dios aceptamos el llamado de venir a Chihuahua a la Sierra Tarahumara. Nos establecimos en el pueblo de Creel y por fe y sin recursos, pero con las promesas del Señor comenzamos a buscar un lugar para desarrollar un centro de vida sana emocional, educativo y de salud. En agosto del 2020 Dios mostró el lugar y comenzamos a orar por los recursos para conseguirlo. Un mes después, el 17 de septiembre Dios de manera milagrosa proveyó los recursos para adquirir el lugar. Ya que el lugar está ubicado en una zona perteneciente a comunidades Tarahumaras se tuvo que pasar por un proceso de reuniones de asamblea con ellos para poder vivir en la zona. Así que, en diciembre del 2020, Dios abrió el camino y puso en el corazón de ellos la disposición para que pudieran establecerse en medio de sus comunidades. Así que se iniciaron los preparativos para la mudanza, la cual se realizó el 28 de febrero del 2021. Dios ha sido fiel, actualmente servimos y capacitamos en la obra medico misionera con énfasis en la salud mental online en diferentes lugares, hacemos obra misionera y compartimos alimento y ropa con las comunidades Tarahumaras cercanas, sembramos y estamos avanzando en el proyecto para desarrollar el centro de vida sana emocional, educativo y de salud mientras se desarrolla el proyecto de acuerdo con la providencia de Dios.

Justificación de Sapareachi

Hoy en día vivimos en un mundo quebrantando por el pecado donde nadie es la excepción ya que todos estamos heridos y todo corazón esta doliente (Isaías 1:5 y 6). La enfermedad física y el sufrimiento emocional están por doquiera y aún dentro en la iglesia hay personas con abusos físicos, emocionales, sexuales, psicológicos, etc. Jesús que habló del tiempo del fin describió a las familias en dolor, heridas y en quebrantamiento (Marcos 13:12). La esperanza está en Jesús, y el definió la misión de su evangelio en dos obras inseparables, impartir sanidad y libertad (Lucas 4:18). Dios nos reveló que “La unión de una obra semejante a la que Cristo hizo en favor del cuerpo y una obra como la que Cristo realizó por el alma es la verdadera interpretación del Evangelio.”—An Appeal for the Medical Missionary College, 14, 15 (1902). – {Ev 374.8}. Así que la respuesta a un mundo herido y esclavizado está en el evangelio de Jesús, ya que es su propósito impartir sanidad al cuerpo y libertad al alma enferma del pecado hoy en día a través de sus hijos: “Nuestros sanatorios son uno de los medios de mayor éxito para alcanzar a toda clase de gente. Cristo ya no está personalmente en este mundo para ir a las ciudades y a los pueblos y aldeas a fin de sanar a los enfermos. Nos ha encargado que llevemos a cabo la obra misionera médica que el comenzó, y debemos hacer lo mejor posible en el cumplimiento de esta obra.” – {CSI 209.1}.

Nuestro Llamado

Cristo antes de ascender nos encomendó la misión de seguir impartiendo las mismas buenas nuevas de salvación, a través de la misma obra que el hizo cuando estuvo en la tierra; la obra de sanar, educar y predicar, todas unidas e inseparables (Mateo 28: 19 y 20; Mr. 16:15-18), a través del poder impartido por el Espíritu Santo y por testimonio, siendo así sus testigos (Hechos 1:8 y Mateo 24:14). Para realizar esta obra entre otras cosas nos reveló que: “Deben establecerse sanatorios en diferentes países, donde trabajan nuestros misioneros, para que sean centros desde los cuales se lleve a cabo una obra de sanidad, restauración y educación.” – {2JT 482.2}. También nos dejó la tarea de prepararnos como pueblo de Dios de manera integral y guardarnos irreprensibles en espíritu, alma y cuerpo (1 Tes. 5:23) para su segunda venida al mismo tiempo que llevamos este mensaje de preparación a todo el mundo. Nos mostró que: “La obra de la reforma pro salud es el medio que el Señor usa para aminorar el sufrimiento en nuestro mundo y para purificar a su iglesia. Enseñad al pueblo que puede actuar como la mano ayudadora de Dios, cooperando con el Artífice Maestro en restaurar la salud física y espiritual. Esta obra lleva la firma del cielo, y abrirá las puertas para la entrada de otras verdades preciosas. Hay lugar para que trabajen todos los que se hagan cargo de esta obra en forma inteligente”.—Testimonies for the Church 9:112, 113 (1909). – {CRA 91.1}. Creemos firmemente en que, como miembros, laicos de la IASD tenemos la responsabilidad de apoyar la iglesia y nuestros lideres para el cumplimiento de la misión de la iglesia y el pronto regreso de Cristo ya que: “La obra de Dios en esta tierra no podrá nunca terminarse antes que los hombres y mujeres abarcados por el total de miembros de nuestra iglesia se unan a la obra, y aúnen sus esfuerzos con los de los pastores y dirigentes de las iglesias...” – {OE 364.4}.

Tarahumaras

“Y vi otro ángel volar en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno, para predicarlo a los moradores de la tierra, y a toda nación y TRIBU y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed a Dios y dadle gloria; porque la hora de su juicio ha venido; y adorad a Aquél que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de las aguas.” Apocalipsis 14:6-7

En la Sierra Tarahumara hay aproximadamente 7,000 comunidades alejadas y marginadas en las montañas las cuales tienen necesidades donde que principalmente tienen que ver con el desarrollo social y donde la salud, educación, alimentación, empleo, vivienda y justicia, son sus principales demandas. Lo primordial es lo relacionado a la alimentación, nutrición y salud. Los desafíos estriban en su misma historia de ser expulsados de sus tierras por los españoles donde perdieron sus riquezas, quedando marginados, el lenguaje y la poca alfabetización, los valores de una religión politeísta con mezclas cristianas, su ubicación en lo más intrincado de la compleja geografía serrana, sus tierras de cultivo donde casi todas son de temporal, lo cual si no llueve no hay producción de alimentos y pasan por hambre, sus enfermedades respiratorias por el frío, problemas de desnutrición y anemia por la escasez de alimento y enfermedades gastrointestinales por el agua. Todo lo anterior no nos puede dejar sentados sin hacer nada, y aunque humanamente se pueda hacer poco, con Dios todo es posible. Queremos ser para ellos un mensaje de salud y esperanza a través de la obra medica misionera. Nuestra cercanía a ellos en Sapareachi nos presenta un desafío de formación de misioneros en el área de la salud y esperanza para poder ser una luz y resplandecer en medio de tanta necesidad y con nuestro testimonio mostrarle al mundo que Dios es real y se manifiesta por medio de sus hijos.


Ubicación

La ubicación geográfica del lugar es dentro de la Sierra de Chihuahua dónde habitan las comunidades Tarahumaras quienes se llaman a sí mismos Ralámuli, que significa corredores a pie; proviene de las raíces: rara (pie) y muri (correr), denominación que se debe a su costumbre de correr. Ellos habitan la parte de la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua y el suroeste de Durango y Sonora. De los grupos originarios de la región es el más numeroso y habita un espacio más amplio que los demás, por lo que a su territorio también se le denomina sierra Tarahumara. Los primeros exploradores españoles se sorprendían por la capacidad de estos pobladores nativos de correr grandes distancias, superando los doscientos kilómetros. Esta capacidad les ganó notoriedad al participar en los juegos olímpicos de 1928, representando a México en el maratón y el cual actualmente ha puesta a los Ralámulis a la vista del mundo en competencias nacionales e internacionales de carreras de resistencia. Durante años desarrollaron una religión politeísta, pero en 1606 llegaron misioneros jesuitas que los evangelizaron. Ellos hablan la lengua indígena llamada “Ralámuli” y aunque muchos de ellos hablan español hay un desafío muy grande para compartir el evangelio ya que muchos de ellos no leen ni escriben ni siquiera su propia lengua nativa.


Población

Se estima que la población indígena en la Sierra de Chihuahua es de aproximadamente 120 mil personas, de las cuales el 90 por ciento son Tarahumaras o “Ralámuli”, el 8 son tepehuanos u “ódami”, el 1 son guarojíos o “makurawe” y el 1 restante pertenecen al pueblo pima u “o'oba”. En la Tarahumara existen 6,998 localidades (54% del total de comunidades de la entidad), que presentan una alta dispersión poblacional, ya que el 86% de esas localidades tienen menos de 50 habitantes y están ubicadas en lo más intrincado de la compleja geografía serrana. Esto, entre otros factores, hace más lenta la integración de las comunidades al desarrollo económico y social.

 

Estructura Social

En cada comunidad se nombra a una estructura de gobierno, encabezada por un gobernador o “Siríame”, quién es el responsable de conducir a buen destino a la comunidad. La unidad social básica es la familia nuclear formada por el padre, la madre y los hijos. La pareja recién casada va a vivir a casa de los padres de la mujer y en cuanto les es posible tener casa y tierra se establecen por separado. Los habitantes de las rancherías que pertenecen a un pueblo se reúnen los domingos y los días de fiesta.


Geografía y Fauna

La sierra Tarahumara está formada por elevadas montañas que alcanzan de 2,000 a 3,000 msnm y profundas barrancas. Es muy conocida por sus barrancas del cobre, un sistema de cañones cuatro veces más grande en extensión (60 mil km²) y casi dos veces mayor en profundidad que el Gran Cañón de Colorado en Arizona, en los Estados Unidos de América. Los 23 municipios que integran la región serrana abarcan una superficie de 75,910 km2, que representan el 30% de la superficie estatal; este territorio es equivalente al área que ocuparían juntas ocho entidades de país –Aguascalientes, Colima, Distrito Federal, Morelos, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo y el Estado de México. Con relación a la fauna encontramos el gato montés, el coyote, el lobo, el zorro, el zorrillo, la ardilla, el ratón, el topo, el águila, el zopilote, la codorniz, y el pavo salvaje. En peligro de extinción se encuentra el puma, el ocelote, el oso gris y el venado cola blanca.


Vivienda

Los Tarahumaras habitan en ranchos (fincas); su vivienda consiste en una casa-habitación, un granero y un corral de madera. Las casas se construyen con madera, adobe, cantera o piedra, dependiendo del material que haya en la región. Generalmente la vivienda consta de un solo cuarto, pero también las hay de dos o más. El mobiliario consiste en una estufa o calentón hecho de lámina, el metate, utensilios de cocina, una estructura de madera que sirve de cama y cobijas. La vivienda se utiliza para guarecerse del frío o la lluvia, pero es muy común que la gente duerma y cocine a la intemperie.


Sustento Económico

Con la llegada de los españoles, perdieron sus tierras y sus riquezas. Los ralámulis, al igual que otros grupos étnicos vivieron durante mucho tiempo de la agricultura, la caza y la recolección. Cultivaban maíz y frijol en pequeñas cantidades aprovechando los reducidos valles al margen de los arroyos. Después incorporaron el arado de madera con punta de acero, jalado por tracción animal. Para el uso y preservación de los recursos naturales, incluyen de forma eventual el abono y conservación de suelos; el trabajo con rotación de cultivos (maíz, fríjol, papa y calabaza); el establecimiento de huertos familiares con frutales, plantas y hierbas comestibles y medicinales. Las mujeres hacen ollas de barro, cajetes, platos, vasos, tazas y jarros; en algunos lugares también usan la palma y palmilla para tejer canastas de diversos tamaños. Los hombres fabrican violines, bolas, arcos y tambores, bateas, cucharas y tallan figuras con madera. Unos y otros tejen cobijas y fajas de lana con figuras geométricas.

Actualmente para los Tarahumaras la principal actividad para su subsistencia es el cultivo del maíz. Para ellos el trabajo agrícola no es sólo una actividad estrictamente económica, sino que involucra también a la organización y su religiosidad. Las tierras de cultivo se hallan dispersas en pequeñas mesetas y laderas, lo que influye en la dispersión de los asentamientos que se organizan en rancherías. La fragilidad del suelo sólo permite el trabajo agrícola con instrumentos manuales y de tracción animal. La cría y el cuidado del ganado es también una actividad importante. Para el Tarahumara la posesión de animales: vacas, caballos, cabras, borregos o gallinas, es un símbolo de riqueza. Complementan su economía con la venta de artesanías a turistas, el empleo asalariado en los aserraderos o centros de población más cercanos, así como la migración en busca de empleo a los estados de Sonora, Sinaloa y Durango.


Enfermedades

Las principales causas de mortalidad en la población indígena son: la tuberculosis, las infecciones gastrointestinales en verano e infecciones en vías respiratorias en el invierno; otra causa de mortalidad es la desnutrición, principalmente en niños menores de cinco años y mujeres en gestación. El principal problema de salud de los niños indígenas menores de 5 años es la desnutrición crónica, que se manifiesta por retraso en el crecimiento. Se estima que los niños desnutridos pierden entre 12 y 15% de su potencial intelectual, corren entre ocho y 12 veces mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas y son más propensos a padecer enfermedades crónico-degenerativas. Así mismo, la desnutrición es un factor importante en las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. El 40% de las mujeres indígenas tiene anemia, lo que aumenta la probabilidad de complicaciones durante el embarazo o de dar a luz a niños prematuros o con bajo peso al nacer. La situación nutricional y de salud de las mujeres aparece más deteriorada que la de otros estratos de las propias sociedades indígenas. Por lo general, en la distribución de los alimentos al interior de la familia se privilegia a los adultos varones por lo que las mujeres y los niños presentan el mayor grado de desnutrición.